Balneari Caldes d'Estrac

Historia

La de una casa de aguas junto al mar: un manantial que emerge caliente de la tierra, una villa que tomó de él su nombre y un balneario que sirve la misma agua mineromedicinal desde 1818.

La fuente del manantial de Caldes d'Estrac, con el agua termal emergiendo por el caño de piedra

La villa del agua caliente, s. XIII

Antes que el balneario, estaba el agua.

En Caldes d'Estrac — Caldetes, para los de casa — manda el agua desde siempre: hace milenios que el manantial tibio que emerge de la tierra da nombre, oficio y carácter a este rincón del Maresme.

La geología explica el prodigio. El agua de lluvia se infiltra en la tierra — su zona de recarga es el macizo del Montseny — y desciende hasta profundidades de entre 2.000 y 3.000 metros, donde el calor geotérmico la calienta y le hace disolver los minerales de las rocas. Después, por efecto termosifón, asciende por las fracturas tectónicas y emerge en Caldetes a 38,8 °C. Las reservas de estos sistemas geotermales son tan abundantes que el flujo no se detiene nunca.

Dos mil años alrededor de la fuente

La villa no creció alrededor de una plaza ni de un castillo, sino alrededor de un agua que emergía caliente de la tierra. El nombre todavía lo explica: caldes son las aguas calientes, y «Estrac» viene del antiguo topónimo Estarac, un nombre de persona muy antiguo sobre cuyo origen los estudiosos no han acabado de ponerse de acuerdo.

  1. Época romana El agua ya se aprovechaba

    Las fuentes termales de Caldes d'Estrac ya se usaban en tiempos de los romanos: en el municipio se han encontrado restos de aquel período y los baños de la villa se levantaron sobre unas antiguas termas romanas. De aquellas aguas calientes — aquae calidae en latín, como todavía las recuerda la tradición local — viene el nombre de Caldes.

  2. 1219 El hospital que hizo la villa

    Aquel año, los señores del castillo de Mataró — Guillema de Castellvell y su hijo Guillem de Montcada — cedieron la colina de Caldes al hospital y al templo que el caballero barcelonés Pere Gruny había levantado junto a las fuentes termales. Es el documento más antiguo que se conserva del lugar y el origen del núcleo actual.

  3. 1396 De quadra a baronía de Barcelona

    De quadra dependiente de la parroquia de Sant Vicenç de Llavaneres, Caldes pasó a ser baronía: el rector Francesc Fabre vendió a la ciudad de Barcelona la jurisdicción y los derechos que tenía sobre la parroquia y sobre los baños termales. Desde el siglo XV, la villa la gobernó un alcalde nombrado por los consellers barceloneses.

  4. 1715 Municipio independiente

    Con los Decretos de Nueva Planta, Barcelona perdió sus privilegios y Caldes d'Estrac se emancipó de la baronía para constituirse en municipio propio. La independencia no nació de una separación vecinal, sino de la caída de los derechos de su antigua señora.

  5. 1857 La llegada del tren

    La primera línea ferroviaria de la península, entre Barcelona y Mataró, se inauguró en 1848, pero el trayecto terminaba en Mataró. Caldes d'Estrac quedó conectada nueve años más tarde, en enero de 1857, cuando la línea se prolongó hasta Arenys de Mar. Solo aquel año, 72.026 viajeros usaron el nuevo recorrido: el tren cambió la vida de la villa y abrió la puerta a los veraneantes.

  6. 1870-1920 La edad de oro del veraneo

    Caldetes vivió su primera edad de oro como centro de veraneo de la burguesía catalana, atraída por el termalismo y por el mar. Por la villa pasaron Apel·les Mestres, Joan Maragall y Jacint Verdaguer, que venía acompañando a la familia del marqués de Comillas — instalado en la villa para tomar las aguas — y que fechó en Caldes, el 10 de enero de 1883, el poema «Vora la mar». De aquel esplendor todavía quedan las torres modernistas y novecentistas del Passeig dels Anglesos.

En medio de toda esta historia está la de nuestra casa: en 1818, cuando todavía faltaban cuatro décadas para que el tren llegara a la villa, esta casa ya servía la misma agua que sirve hoy.

Más información sobre la historia del municipio en la web del Ayuntamiento de Caldes d'Estrac (se abre en una ventana nueva).

Desde 1818

«Agua mineromedicinal desde 1818.» Es la fecha que acompaña el nombre de la casa y el resumen más corto de su historia: más de dos siglos de baños con el agua del manantial.

No hacen falta leyendas: lo certifica la propia agua. En los últimos 200 años, su análisis físico-químico se ha mantenido inalterable, con el mismo caudal y la misma temperatura. Pocas casas pueden contarse con un argumento tan sólido.

La entrada blanca del Balneari Caldes d'Estrac, con las casas de la villa encaramadas detrás

El agua que emerge desde 2.800 metros de profundidad

Bajo el balneario, una falla pone en contacto la depresión del Vallès-Penedès con el Sistema Litoral. En ese punto de fractura, a unos 2.800 metros de profundidad, nace el manantial de Caldetes: agua calentada por el efecto geotérmico que asciende por las fracturas tectónicas y emerge a 38,8 °C, mineralizada con los minerales graníticos de la cordillera Litoral. De la misma familia geológica nacen la Font Picant de Argentona y el manantial Titus de Arenys de Mar.

La piscina de agua termal del balneario, bajo una bóveda de piedra

Picasso y la Fundació Palau

La tradición termal convirtió Caldetes en una villa de veraneo que atrajo a artistas y visitantes ilustres. De aquel legado cultural queda un vecino extraordinario: la Fundació Palau, uno de los museos con la colección privada picassiana más importante de España, con obras también de Tàpies, Miró, Barceló o Perejaume.

La combinación que sedujo a los veraneantes de hace un siglo sigue funcionando: mañana de museo, tarde de agua termal, y el mar a 150 metros.

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El balneario, hoy

La historia sigue escribiéndose. En los últimos años hemos renovado la fuente del manantial, el jacuzzi y la fachada de la casa, y mantenemos la certificación Biosphere de turismo sostenible, que se revisa cada temporada: la manera moderna de cuidar un recurso antiguo.

Lo que no cambia es lo esencial: la misma agua, emergiendo a la misma temperatura, para quien quiera venir a probarla.

Nuestro compromiso con el entorno

La fachada renovada del Balneari Caldes d'Estrac, en el centro de la villa

Ven a vivirla

Dos siglos de historia caben en una mañana de baño.

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